Materiales
Cómo limpiar persianas por dentro y por fuera sin desmontarlas
Para limpiar una persiana se quita primero el polvo **en seco**, con aspirador o plumero, y después se pasa un paño de microfibra con agua templada y unas gotas de jabón neutro, de arriba abajo, secando antes de subirla. La cara exterior se limpia **desde dentro de casa**: con la persiana subida, al quitar la tapa del cajón queda a la vista la cara que da a la calle, y se va limpiando tramo a tramo bajando la persiana un palmo cada vez. Nunca asomándose por la ventana. Lo que cambia según el material es lo que hay que evitar: disolventes y estropajos en el PVC, productos ácidos o abrasivos en el aluminio lacado y el exceso de agua en la madera.
Actualizada el 15 min de lectura Escrita por el equipo técnico de Tu Persiana Madrid

Qué usar según tu persiana y su suciedad
No es lo mismo el polvo fino de un dormitorio interior que la película gris de una ventana a una calle con tráfico, ni se limpia igual una lama de PVC que una de aluminio lacado o de madera. Elige abajo el material de tu persiana y la suciedad que tiene, y verás cómo quitarla, qué tolera ese material y qué no hay que usar nunca.
Si no sabes de qué es tu persiana, el selector te da una pista para reconocerla, y en aluminio o PVC para persianas en Madrid explicamos la diferencia con más detalle. Ante la duda, lo seguro es agua templada con jabón neutro, probando antes en una esquina poco visible de la lama de abajo.
Qué usar en tu persiana
Cómo reconocerla: Ligera, suena hueca al darle con el nudillo y cede un poco al apretar.
Cómo quitarla
- Aspira o pasa el plumero en seco, de arriba abajo.
- Solo después, si hace falta, paño húmedo bien escurrido.
Cuándo: Cara interior cada pocas semanas; exterior, dos veces al año.
En pvc
Agua templada, no caliente, con unas gotas de jabón neutro y microfibra.
Nunca
- Acetona y disolventes
- Lejía
- Estropajos, incluido el verde
- Vapor y agua muy caliente
El amarilleo del PVC viejo está en la masa del plástico: no sale frotando, y frotar solo lo raya.
Lo que necesitas y en qué orden
Lo puedes hacer tú
20 a 30 minutos por cara en una ventana normal
Necesitas: aspirador con cepillo suave, dos paños de microfibra, cubo con agua templada, jabón neutro, cepillo de cerdas suaves, destornillador para la tapa del cajón
Para casi cualquier persiana basta con lo más sencillo: agua templada con unas gotas de jabón neutro y microfibra bien escurrida. El jabón neutro disuelve la grasa sin atacar el plástico, el lacado del aluminio ni las gomas. Si prefieres un limpiador comercial, mira la etiqueta: que no lleve disolventes, lejía, amoniaco ni partículas abrasivas.
El orden importa más que el producto. Primero en seco, después húmedo, al final seco otra vez. El polvo mojado se convierte en barro, se mete en las juntas entre lamas y deja cercos al secar. Y el agua que queda en una persiana que se sube húmeda acaba en el rollo, dentro del cajón, mezclada con el polvo que hay ahí.
En Madrid tienes una ventaja: el agua del grifo es blanda y de mineralización débil, así que aclarar con agua de la red no deja marcas de cal como en otras ciudades. El vinagre que se recomienda en muchos sitios para la cal aquí no hace falta, y en el aluminio es mejor no usarlo.
Cómo limpiar la persiana por dentro, paso a paso
Lo puedes hacer tú
20 minutos
La cara interior es la fácil, porque la tienes delante. El truco es limpiarla en dos posiciones: primero bajada del todo con las lamas juntas, para trabajar la superficie, y después bajada pero sin apretar, con las rendijas abiertas, para llegar a las juntas, que es donde se queda la suciedad más pegada.
Baja la persiana del todo y abre la ventana
Tendrás sitio para trabajar y el aire secará antes las lamas.
Quita el polvo en seco
Aspirador con cepillo suave o plumero de microfibra, de arriba abajo, lama por lama.
Pasa el paño húmedo
Bien escurrido, que no gotee. De arriba abajo y a lo largo de la lama, de un extremo al otro, aclarando el paño a menudo en el cubo.
Abre las rendijas y limpia las juntas
Sube la persiana un poco para que se separen las lamas y pasa el cepillo suave por cada junta.
Aclara y seca
Si queda rastro de jabón, repasa con agua limpia y seca con el segundo paño.
Espera antes de subirla
Déjala bajada hasta que esté seca del todo, incluidas las juntas.

Cómo limpiar la persiana por fuera desde el cajón
Tú, con cuidado
30 a 45 minutos
Necesitas: destornillador, aspirador, paños de microfibra, escalera de tijera estable
La cara exterior es la que más se ensucia y la que más cuesta alcanzar. Si tu persiana tiene cajón de obra con la tapa por dentro, que es lo normal en los pisos de Madrid, puedes limpiarla entera sin asomarte. El motivo es sencillo: cuando la persiana está subida, el paño se enrolla en el eje con la cara exterior hacia fuera del rollo. Al quitar la tapa del cajón, lo que tienes delante es justo la cara que da a la calle.
Sube la persiana del todo y quita la tapa del cajón
Si no sabes cómo se abre, lo explicamos en cómo arreglar una persiana.
Aspira el interior del cajón
Suele haber mucho polvo, pelusa y alguna hoja. Si no lo quitas, caerá sobre el paño limpio.
Limpia el tramo de rollo que ves
En seco primero y luego con el paño húmedo bien escurrido. Seca al terminar.
Baja la persiana un palmo y repite
Con las manos fuera del cajón mientras gira el rollo. Así aparece otro tramo de la cara exterior.
Sigue hasta recorrer todo el paño
Cuando llegues a la lama final, deja la persiana bajada hasta que se seque y vuelve a colocar la tapa.

Si el cajón no se abre por dentro
Si tu persiana tiene cajón compacto exterior sin registro interior, o la tapa está sellada y prefieres no abrirla, el método del cajón no sirve. Quedan dos opciones seguras. La primera, limpiar la cara exterior desde una terraza o un balcón donde estés de pie con los dos pies en el suelo. La segunda, bajar la persiana sin apretar, para que se abran las rendijas, y pasar desde dentro un cepillo de mango largo por las ranuras: no deja la persiana como nueva, pero quita buena parte del polvo.
Para las fachadas sin terraza, lo razonable es dejar esa cara para cuando un profesional abra el cajón por otro motivo. Aprovechamos cualquier visita de reparación de persianas para limpiar el interior del cajón y las guías.
Persianas de PVC muy sucias, amarillas o con manchas
En las ventanas que dan a calles con mucho tráfico, la cara exterior acumula una película gris y pegajosa: hollín y grasa de la combustión mezclados con polvo. El agua sola apenas la mueve. Funciona mejor mojar la lama con agua templada y jabón, dejar que actúe unos minutos y hacer dos o tres pasadas suaves en vez de una fuerte. Si resiste, un desengrasante suave bien diluido, aclarando después con agua limpia para que no quede residuo.
Hay dos cosas que ningún producto arregla. La primera es el amarilleo: el PVC blanco expuesto durante años al sol cambia de color en la propia masa del plástico, no en la superficie, así que no sale frotando. La segunda es la deformación: si las lamas se ven onduladas o abombadas, las ha combado el calor, y eso explica también que la persiana roce; lo contamos en lamas de PVC deformadas por el calor. Frotar con estropajo para recuperar el color solo raya la superficie. Lo que funciona es el cambio de lamas: sustituir las dañadas o, si están mal por todo el paño, cambiarlo entero.
Nota de oficio
En las visitas vemos muchas lamas de PVC rayadas a propósito: alguien intentó quitarles el amarillo con estropajo o crema abrasiva. El rayado deja la superficie áspera, que coge la suciedad todavía antes. Si el amarillo no sale con jabón, no va a salir con nada.
Persianas de aluminio: cuidar el lacado
La lama de aluminio con espuma no se deforma con el sol, pero su punto débil es el lacado, la capa de pintura que la protege y le da color. Mientras esté entero, la lama aguanta décadas; si se raya o se pica, el aluminio queda expuesto. Por eso la regla en aluminio es no rayar y no atacar la pintura.
Los fabricantes de pintura en polvo para aluminio recomiendan limpiar con un detergente suave, de pH entre 5 y 8, diluido según el fabricante, con el agua fría o templada, no caliente, y con paño o esponja suave, aclarando después con agua limpia. Quedan fuera los productos ácidos, como el vinagre de limpieza o los desincrustantes, los alcalinos fuertes, como el amoniaco o algunos desengrasantes de cocina, y cualquier estropajo. En un ambiente urbano normal, una limpieza a fondo al año es lo que suelen pedir para conservar el acabado.
Las lamas de aluminio extrusionado de las persianas de seguridad se limpian igual, con un cepillo de cerdas suaves para las ranuras. Y las persianas de madera se limpian casi siempre en seco y, si hace falta, con un paño apenas húmedo que se seca al momento: el agua que entra en una junta o por un barniz cuarteado hincha la fibra.
Vinagre, lejía, disolventes, vapor y agua a presión
Son los cinco remedios que más se repiten en internet y los que más daños vemos. La tabla resume cuáles sirven y en qué material. El motivo de cada uno está debajo.
El vinagre es un ácido. Muy diluido no daña el PVC, pero en Madrid no hace falta para la cal, y en el aluminio lacado o anodizado puede apagar el brillo o atacar el acabado. La lejía no limpia mejor que el jabón, puede dejar el PVC amarillento o mate y reseca las gomas y felpas de las guías. Los disolventes, como la acetona, ablandan el PVC y le dejan marcas permanentes. El vapor sale a una temperatura que el PVC no soporta bien: es el mismo material que se comba con el sol de la tarde, y un chorro concentrado lo calienta mucho más. Y el agua a presión no daña tanto la lama como lo que hay detrás: mete agua en el cajón, en las guías y en el eje, empapa las felpas y, en las persianas con motor, puede llegar a las conexiones.
Remedios caseros: qué material los tolera
| Producto | PVC | Aluminio lacado | Madera |
|---|---|---|---|
| Jabón neutro y agua templada | Sí | Sí | Apenas húmedo |
| Vinagre | Muy diluido | No | No |
| Lejía | No | No | No |
| Acetona o disolventes | No | No | No |
| Estropajo o crema abrasiva | No | No | No |
| Vapor | No | No en lamas con espuma | No |
| Agua a presión | No hacia cajón y guías | No hacia cajón y guías | No |
En cierres metálicos de local se puede usar agua a presión a distancia y con poca presión, solo sobre la cara exterior del paño bajado y nunca hacia el cajón ni el motor.
Guías, felpas y cinta: limpiar sin engrasar
Lo puedes hacer tú
10 minutos
Necesitas: aspirador con boquilla estrecha, cepillo estrecho, paño apenas húmedo, lubricante seco de silicona, opcional
Las guías son los dos canales laterales por los que corre el paño. Por dentro llevan una felpa o un cepillo que amortigua el ruido, y ahí se acumulan polvo, pelusa y, en primavera, el polen y la borra de los plátanos de sombra, uno de los árboles más plantados en las calles de Madrid. Cuando la guía se llena, la persiana empieza a rozar y a hacer ruido.
Baja la persiana del todo
Así el canal de la guía queda libre por encima del paño.
Aspira el canal de arriba abajo
Con la boquilla estrecha, por los dos lados de la guía.
Repasa con el cepillo y el paño
Cepillo estrecho para la felpa y un paño apenas húmedo para el aluminio.
Solo si sigue rozando, lubricante seco
Muy poco lubricante seco de silicona en el canal. Nunca aceite ni grasa: al principio la persiana corre mejor, pero la grasa atrapa el polvo y forma una pasta que frena el paño.
Nota de oficio
La cinta no se moja ni se lubrica: basta un paño seco por el tramo visible. Pero aprovecha para mirarla. Si ves hilos sueltos, los bordes abiertos o un tramo más estrecho, está cediendo por el roce, y es mejor cambiarla antes de que se parta con la persiana subida. Lo explicamos en cinta de persiana rota.
Cómo limpiar una persiana motorizada
Tú, con cuidado
Una persiana con motor se limpia igual que una manual, con dos precauciones. La primera es eléctrica: el motor va dentro del eje conectado a 230 V, así que nada de agua en el cajón, en el pulsador de pared ni cerca del motor. El paño húmedo, bien escurrido, solo para las lamas. La segunda es mecánica: el motor no se para porque haya una mano en medio.
Para limpiar la cara exterior desde el cajón, desactiva antes cualquier programación horaria, para que la persiana no se mueva sola. Después, mueve la persiana con el mando hasta la posición que quieres, retira las manos y el paño, y solo entonces limpia. Para avanzar al siguiente tramo, sal del cajón, pulsa, espera a que pare y vuelve. Lo más prudente es cortar la corriente de ese circuito en el cuadro mientras tengas las manos dentro.
Si después de limpiar la persiana no responde, no culpes al agua sin comprobar antes el diferencial, el pulsador y las pilas del mando; lo tienes en persiana eléctrica que no sube.
Cuándo limpiar las persianas en Madrid
Más que el calendario, manda lo que tiene delante la ventana. Una ventana a un patio interior se ensucia poco; una a una calle con tráfico, a una obra o a una fila de plátanos, mucho más. Esta tabla sirve de orientación para un piso en Madrid.
Nota de oficio
Antes del verano es el mejor momento para la limpieza a fondo, porque de paso revisas lo que más va a trabajar. Si al revisarla algo no va fino, en cómo arreglar una persiana tienes el diagnóstico avería por avería.
Calendario de limpieza de persianas en Madrid
| Cuándo | Qué limpiar | Por qué |
|---|---|---|
| Cada pocas semanas | Cara interior, en seco | El polvo fino de Madrid se pega a las lamas si se deja |
| Final de primavera | Guías, felpas y boca del cajón | El polen y la borra de los plátanos se acumulan en las guías |
| Después de cada calima | Cara exterior, primero en seco | El polvo en suspensión deja una capa ocre que sale fácil mientras está suelta |
| Antes del verano | Cara exterior a fondo y revisión de cinta y guías | En verano la persiana se usa a diario contra el sol de la tarde |
| En invierno | Cara interior junto al cajón | La condensación puede dejar moho en el borde superior |
| Calles con tráfico | Cara exterior, tres o cuatro veces al año | La película grasa del humo se endurece con el tiempo |
Si la persiana de un dormitorio tiene moho todos los inviernos en la parte de arriba, el problema es el cajón sin aislar, no la limpieza. Forrarlo con aislante y sellar la tapa suele resolverlo.
Lo que la limpieza destapa: señales de avería
Limpiar una persiana es la mejor ocasión para revisarla, porque la miras lama por lama y la mueves despacio. Si notas alguna de estas cosas, no es un problema de suciedad y no se arregla con más limpieza. En cómo arreglar una persiana tienes qué se puede hacer y qué no conviene tocar.
- Lamas sueltas, desplazadas hacia un lado o que se salen de la guía.
- La lama final ha perdido los topes que la frenan al subir.
- La cinta está deshilachada o se recoge a tirones.
- La persiana baja ladeada o se frena siempre a la misma altura.
- Dentro del cajón ves flejes rotos o descolgados.
- El motor suena forzado o se para antes de llegar arriba o abajo.
Nota de oficio
Si aparece alguna, o la cara exterior no es accesible sin asomarse, pide una reparación de persianas: abrimos el cajón, diagnosticamos antes de dar precio y dejamos presupuesto por escrito. Una cinta que cede o un recogedor sin fuerza se resuelven con el cambio de cinta y recogedor.
Errores que vemos a menudo
Mojar la persiana sin quitar antes el polvo
El polvo se convierte en barro, se mete en las juntas y deja cercos al secar. Siempre en seco primero.
Subir la persiana todavía húmeda
El agua queda atrapada entre vuelta y vuelta del rollo, dentro del cajón, se mezcla con el polvo y mancha las lamas. En madera, además, las hincha.
Frotar el PVC amarillo con estropajo o crema abrasiva
El amarillo está en la masa del plástico y no sale. Lo único que se consigue es rayar la lama, que a partir de ahí se ensucia antes.
Engrasar las guías para que no suene
La grasa atrapa polvo y forma una pasta que frena el paño y estropea las felpas. Se limpian en seco y, si acaso, con lubricante seco de silicona.
Usar vapor en lamas de PVC
El chorro de vapor calienta la lama mucho más que el sol y puede ondularla, que es justo el defecto que hace rozar la persiana en la guía.
Asomarse o subirse al alféizar para la cara exterior
Ninguna persiana lo merece. Si no llegas desde el cajón o desde una terraza, esa cara se deja para una visita profesional.
Preguntas frecuentes
¿Qué es bueno para limpiar persianas?
Agua templada con unas gotas de jabón neutro y un paño de microfibra bien escurrido sirven para casi todas las persianas, sean de PVC, aluminio o madera. Antes de mojar, quita el polvo en seco con aspirador o plumero para no convertirlo en barro, y seca la persiana antes de subirla.
¿Cómo puedo limpiar las persianas por fuera sin desmontarlas?
Si tienes cajón de obra con tapa por dentro, sube la persiana, quita la tapa y limpia la parte del rollo que ves, que es la cara exterior de las lamas. Después baja la persiana un palmo para que gire el rollo y repite hasta recorrer todo el paño. No te asomes por la ventana: si no llegas desde dentro o desde una terraza, deja esa cara para un profesional.
¿Cómo puedo limpiar persianas de PVC muy sucias?
Moja las lamas con agua templada y jabón neutro, deja que actúe unos minutos y haz varias pasadas suaves en vez de frotar fuerte. Para la grasa de calle, un desengrasante suave bien diluido y aclarado con agua limpia. Si el PVC está amarillo por el sol o las lamas están combadas, la limpieza no lo corrige: la solución es cambiar las lamas.
¿El vinagre blanco daña el PVC?
Muy diluido en agua, el vinagre no daña el PVC, aunque en Madrid, con agua blanda, no hace falta para quitar cal. Donde sí hay que evitarlo es en el aluminio lacado o anodizado y en la madera: es un ácido y puede apagar el brillo o atacar el acabado.
¿Cómo se limpian las guías de una persiana?
Con la persiana bajada, aspira el canal de cada guía de arriba abajo con una boquilla estrecha, repasa la felpa con un cepillo y pasa un paño apenas húmedo. No uses aceite ni grasa. Si después sigue rozando, aplica muy poco lubricante seco de silicona.
¿Cada cuánto hay que limpiar las persianas?
Como orientación, la cara interior en seco cada pocas semanas y la exterior a fondo un par de veces al año, una de ellas antes del verano. En ventanas a calles con mucho tráfico, la exterior pide tres o cuatro limpiezas al año, y conviene repasarla después de cada episodio de calima.
¿Se pueden limpiar las persianas con vapor?
En PVC no: el chorro de vapor calienta la lama mucho más que el sol y puede ondularla. En aluminio con espuma mete humedad por las juntas, y en madera levanta el barniz. El agua templada con jabón hace el mismo trabajo sin esos riesgos.
Fuentes y normativa
- Axalta, boletín de servicio sobre limpieza de superficies con pintura en polvo . Recomienda detergentes de pH entre 5 y 8, agua no caliente y paño o esponja suave para el aluminio lacado.
- iAgua, sobre el reconocimiento de Madrid Salud a Canal de Isabel II . Describe el agua que suministra Canal de Isabel II como blanda y de mineralización débil.
- Comunidad de Madrid, red Palinocam: tipo polínico Platanus . Ficha del polen del plátano de sombra en la región, su época de floración y su abundancia.
- Real Decreto 842/2002, Reglamento electrotécnico para baja tensión . Marco de las instalaciones eléctricas de baja tensión, como la línea del motor y el pulsador de una persiana.
Revisada el . Si ves un dato desactualizado, escríbenos y lo corregimos.
