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Materiales

Lamas de PVC deformadas por el calor: por qué pasa y qué hacer

Las lamas de PVC se comban cuando pasan muchas horas al sol directo, sobre todo si son de color oscuro y la fachada da a sur o a poniente. Una lama abombada roza en la guía, frena la persiana y acaba enganchándose. La solución es cambiar las lamas dañadas o el paño entero y, si la fachada está muy expuesta, pasar a lama de aluminio con relleno de espuma.

Actualizada el 7 min de lectura Escrita por el equipo técnico de Tu Persiana Madrid

Balcón con lamas blancas y barandilla metálica cuya sombra se dibuja sobre una pared amarilla bajo un sol fuerte

Por qué se comban las lamas de PVC en verano

El PVC es un plástico que se ablanda con el calor. Una lama que pasa la tarde entera al sol directo se calienta en su cara exterior mucho más que el aire que la rodea, y ese calor no se reparte igual por toda la pieza: la cara que mira a la calle se dilata más que la que queda hacia el cristal. Cuando la lama se enfría por la noche no siempre recupera su forma, y verano tras verano la curva se queda fija.

En Madrid se juntan varias cosas que lo favorecen: veranos muy calurosos y secos, fachadas a sur y poniente con muchas horas de sol y persianas que se dejan bajadas justo en las horas de más calor, que es para lo que sirven. Los colores oscuros absorben más radiación que los claros, así que una persiana gris antracita o marrón sufre bastante más que una blanca o beige colocada en la misma fachada.

Cómo reconocer una lama combada

La deformación rara vez aparece de golpe. Lo normal es que la persiana empiece a comportarse de forma extraña antes de que la curva se vea a simple vista, así que conviene fijarse en cómo se mueve y no solo en su aspecto. Baja la persiana del todo y mírala desde dentro, y desde la terraza si la tienes, con luz de lado, que es como mejor se aprecian las ondas.

  • La lama se ve abombada hacia fuera o hacia dentro, como una barriga, sobre todo en el centro del paño.
  • Entre lamas quedan rendijas desiguales: unas cierran bien y otras dejan pasar una línea de luz.
  • Los extremos de la lama se salen de la guía o rozan contra su borde al subir y bajar.
  • La persiana hace un ruido de roce o da un tirón siempre a la misma altura.
  • Cuesta más tirar de la cinta, o el motor suena más forzado que antes.
  • Las lamas más castigadas son las que pasan más horas fuera del cajón, expuestas al sol.
Persiana de PVC blanco bajada con las lamas onduladas y abombadas por el calor, al sol de la tarde en un balcón
Imagen ilustrativa

Qué pasa si sigues usándola así

Una lama combada pierde el ancho útil que tenía dentro de la guía. Al subir, uno de sus extremos se acorta y puede salirse; al bajar, la curva empuja contra la pared de la guía y frena todo el paño. Con persiana de cinta eso se traduce en más tirón sobre la cinta y el recogedor, que se desgastan antes. Con motor, el esfuerzo lo absorbe el propio motor, que trabaja forzado cada vez que mueves la persiana.

El final más habitual es que la lama acabe enganchándose y la persiana se quede atascada a media altura, ladeada o con una lama fuera de su sitio. Si ya te ha pasado, en persiana torcida o que baja sola explicamos cómo distinguir si el problema está en las lamas, en las guías o en el recogedor, porque los síntomas se parecen mucho.

Cambiar lamas sueltas o el paño completo

Si solo hay dos o tres lamas dañadas y el resto del paño está recto, se pueden sustituir esas lamas por otras del mismo perfil y color. Las lamas de PVC encajan unas con otras por deslizamiento lateral, así que el técnico saca el paño por la guía hasta liberar las piezas afectadas y monta las nuevas en su lugar. Es un cambio de lamas que no obliga a tocar el eje ni el cajón si están sanos.

Cuando la deformación se repite a lo largo de todo el paño, cambiar lamas sueltas solo aplaza el problema: las que quedan acabarán igual el verano siguiente, y las nuevas pueden notarse por el color, porque el PVC antiguo se decolora con el sol. En ese caso compensa cambiar el paño completo y aprovechar para decidir si seguir con PVC o pasar a un material que aguante mejor el calor.

Manos de un técnico metiendo de lado una lama nueva de PVC en el paño de una persiana, con lamas viejas amarillentas y rajadas sobre una lona en el suelo
Imagen ilustrativa

Aluminio con espuma en fachadas muy expuestas

En fachadas a sur o poniente sin ninguna sombra, la opción que mejor aguanta es la lama de aluminio perfilado con relleno de espuma de poliuretano. El aluminio es más rígido y más estable con el calor que el PVC, y la espuma interior mejora el aislamiento de la persiana bajada. No se comba con el sol de la tarde y mantiene la holgura correcta dentro de la guía año tras año.

Tiene una contrapartida: pesa algo más. Antes de montar un paño de aluminio conviene revisar que el eje y el recogedor soportan ese peso y, si la persiana es grande, valorar la motorización para no cargar la cinta. En fachadas con sombra buena parte del día, el PVC sigue siendo una opción válida. Tienes la comparativa completa en aluminio o PVC para persianas en Madrid.

Lo que no conviene hacer

Hay soluciones caseras que parecen razonables y que empeoran la avería o la hacen más costosa de arreglar. La regla general es sencilla: no forzar una lama que ya roza y no intentar devolverle la forma por tu cuenta, porque el PVC deformado no vuelve a quedar recto y cualquier manipulación suele dejarlo peor que estaba.

  • No calientes la lama con secador o pistola de aire para enderezarla: el PVC se ablanda de forma irregular y queda con más ondas.
  • No recortes los extremos de la lama para que deje de rozar: pierde agarre en la guía y puede salirse del todo.
  • No engrases las guías para que la lama pase mejor: la grasa atrapa polvo y el roce vuelve con más fuerza.
  • No tires de la cinta con fuerza cuando la persiana se frene: el tirón lo pagan la cinta y el recogedor.
  • No pintes las lamas de PVC de un color más oscuro: absorben más calor y se deforman antes.

Preguntas frecuentes

¿Se puede enderezar una lama de PVC combada?

No de forma fiable. El PVC deformado por el calor ha perdido su forma original y, aunque se caliente o se prense, vuelve a curvarse o queda con ondas que siguen rozando en la guía. Lo que funciona es sustituir la lama por otra del mismo perfil o, si el daño está repartido por todo el paño, cambiar el paño completo.

¿Las lamas de PVC blancas también se deforman con el sol?

Pueden hacerlo, pero es menos habitual. Los colores claros reflejan más radiación y la lama se calienta menos que una oscura en la misma fachada. Aun así, una persiana blanca de PVC en una fachada a poniente sin sombra, con muchas horas de sol cada verano, también puede acabar combándose, sobre todo si es ancha o si las lamas son finas.

¿Puedo poner lamas de aluminio en mi persiana de PVC?

En la mayoría de los casos sí: se cambia el paño y se aprovechan cajón y guías si están sanos. Lo que hay que comprobar es que el perfil de la lama nueva encaje en la guía existente, que el rollo quepa en el cajón y que el eje y el recogedor soporten el peso del aluminio con espuma. Esa comprobación se hace en la visita, con el cajón abierto.

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