Averías
Persiana eléctrica que no sube: qué revisar antes de llamar
Si tu persiana eléctrica no sube, antes de pensar en el motor revisa lo que puedes comprobar sin herramientas: el diferencial, el interruptor, las pilas del mando y que nada bloquee el paño. Si todo eso está bien, lo más probable es que falle el motor, el receptor o el final de carrera, y ahí ya toca abrir el cajón con el circuito sin tensión.
Actualizada el 7 min de lectura Escrita por el equipo técnico de Tu Persiana Madrid

Primero, lo que puedes revisar sin riesgo
Muchas persianas eléctricas que no responden no tienen el motor averiado. Un diferencial que ha saltado, un mando sin pilas o una lama enganchada bastan para que parezca una avería grave. Estas comprobaciones no exigen abrir nada ni tocar cables, y conviene hacerlas en este orden antes de pedir una visita, porque a veces resuelven el problema y, si no, ayudan a describirlo bien.
- Cuadro eléctrico: comprueba que no ha saltado el diferencial ni el automático del circuito de las persianas. Si ha saltado, súbelo una vez; si vuelve a saltar, déjalo bajado y llama.
- Otros aparatos: mira si funcionan la luz y los enchufes de esa habitación. Si tampoco van, el problema es de la instalación, no de la persiana.
- Pulsador de pared: prueba a subir y bajar con pausas entre intento e intento. Si hay más persianas en casa y alguna funciona, compara.
- Mando a distancia: cambia las pilas y acércate a la ventana. Si el mando controla varios canales, confirma que tienes seleccionado el correcto.
- Bloqueo físico: mira desde dentro, sin asomarte, si hay una lama salida, un objeto en la guía o la lama final enganchada en el alféizar.
- Programador: si tienes uno que controla todas las persianas, comprueba que no está en un modo de bloqueo o esperando un horario.
Si no hace ningún ruido: corriente, pulsador o receptor
Cuando pulsas y no se oye nada, ni un zumbido ni un clic, el motor no está recibiendo la orden o no le llega corriente. Si el diferencial está bien y otras persianas funcionan, lo habitual es que falle el pulsador, un empalme dentro de la caja o el receptor. En los motores con mando, el receptor puede ir integrado en el propio motor o en una pequeña caja dentro del cajón o junto al pulsador.
Si la persiana responde al pulsador pero no al mando, el fallo casi siempre está en el mando o en su comunicación con el receptor: pilas, canal equivocado o un mando que ha perdido el emparejamiento. Si no responde a ninguno de los dos, hay que medir si llega tensión al motor, y eso ya es trabajo para un profesional con el circuito comprobado.

Si el motor suena pero la persiana no se mueve
Un motor que zumba o hace clic y no mueve el paño está intentando trabajar contra algo que se lo impide. Puede ser que el paño esté bloqueado por lamas combadas o por guías torcidas, que el motor se haya quedado sin fuerza o que el eje haya perdido el arrastre. En verano es frecuente lo primero: las lamas de PVC al sol se deforman y frenan el paño, como explicamos en lamas de PVC deformadas por el calor.
Lo que no hay que hacer es insistir con el pulsador. Cada intento fuerza el motor contra un paño que no avanza, calienta el bobinado y puede acabar quemándolo. Muchos motores tubulares llevan una protección térmica que los desconecta un rato cuando se calientan; si después de varios intentos deja de sonar, puede ser eso y no una avería nueva.
Cuando sube un poco y se para: el final de carrera
El final de carrera es el ajuste que le indica al motor dónde parar arriba y abajo. Si se desajusta, la persiana puede detenerse a media altura, no llegar a cerrar del todo o intentar subir más allá del tope y quedarse forzando contra el cajón. Suele pasar después de un corte de corriente, tras un bloqueo del paño o simplemente con el desgaste acumulado de mucho uso.
En algunos motores el final de carrera se regula con el mando siguiendo una secuencia concreta; en otros, con tornillos en la cabeza del motor, dentro del cajón. Reprogramarlo sin conocer el modelo puede borrar la configuración o dejar la persiana forzando contra el tope, así que conviene que lo haga quien pueda comprobar el recorrido completo con el cajón abierto.

Por qué la parte eléctrica la hace un profesional
El motor de una persiana va conectado a la línea de 230 V de la vivienda. Abrir la caja del pulsador, cambiar un receptor o revisar los empalmes del cajón con el circuito en tensión expone a una descarga, y trabajar dentro del cajón implica además manejar un paño pesado sujeto a un eje. El trabajo eléctrico se hace siempre con el circuito sin tensión y comprobando que no llega corriente antes de tocar nada.
Además, muchas averías que parecen eléctricas son mecánicas, y al revés. Un técnico que abre el cajón ve a la vez el motor, el eje, las cintas o flejes que sujetan el paño y el estado de las guías, y puede decirte si el motor tiene arreglo, si hay que sustituirlo o si el problema estaba en el paño y el motor solo era la víctima.
Qué se revisa en la visita
En Madrid, los motores trabajan más en verano porque la persiana se sube y se baja a diario para frenar el sol. Si el tuyo falla al llegar el calor, merece la pena revisar también el paño: muchas veces el motor ha estado forzando durante semanas contra unas lamas combadas o una guía torcida, como las que describimos en persiana torcida o que baja sola.
En la reparación de persianas eléctricas el diagnóstico se hace con el cajón abierto antes de dar precio, y el presupuesto se entrega por escrito antes de empezar. La idea es no cambiar un motor que funciona ni dejar sin resolver la causa que lo estaba forzando. Estas son las comprobaciones habituales:
- Si llega tensión al motor y al receptor, con el circuito comprobado.
- Si el motor gira en vacío o se queda sin fuerza con el peso del paño.
- El ajuste de los finales de carrera arriba y abajo.
- El estado del eje, de las cintas o flejes que sujetan el paño y de la lama final.
- Si las guías están rectas y las lamas corren sin rozar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi persiana eléctrica baja pero no sube?
Subir exige más esfuerzo que bajar, porque el motor tiene que levantar todo el peso del paño. Si baja bien y no sube, lo más probable es que el motor haya perdido fuerza, que el paño roce contra lamas combadas o guías torcidas, o que el final de carrera superior esté desajustado. No insistas con el pulsador y pide que se revise con el cajón abierto.
¿Se puede subir a mano una persiana eléctrica averiada?
Normalmente no, porque el motor tubular va dentro del eje y lo mantiene frenado. Intentar levantar el paño a pulso puede doblar lamas, soltar las cintas del eje o dañar el motor. Algunas instalaciones tienen maniobra de emergencia, pero si la tuya no la tiene, lo prudente es dejar la persiana donde está hasta la reparación.
¿El mando se desprograma al cambiar las pilas?
Lo habitual es que no, porque el emparejamiento se guarda en el receptor del motor y no en el mando. Si tras el cambio la persiana sigue sin responder al mando pero sí al pulsador, prueba con el canal correcto y acércate a la ventana. Si aun así no funciona, el mando puede estar averiado o haber perdido el emparejamiento.
