Averías
Cómo arreglar una persiana: diagnóstico y arreglo avería por avería
Para arreglar una persiana hay que saber primero qué pieza falla, y eso lo dice el síntoma: si sube floja, la cinta se ha soltado de la polea; si va dura o se atasca, el paño roza en las guías; si baja sola, el freno del recogedor o de la máquina está gastado; si cuelga torcida, se ha roto un fleje. Casi todo se confirma abriendo la tapa del cajón **con la persiana bajada del todo**. Limpiar guías, recolocar una cinta o cambiar un fleje lo puede hacer un aficionado cuidadoso; el muelle del recogedor, los paños pesados, cualquier trabajo asomado a la ventana y la electricidad del motor, no.
Actualizada el 16 min de lectura Escrita por el equipo técnico de Tu Persiana Madrid

Diagnostica tu persiana en dos pasos
Antes de abrir nada, sube y baja la persiana despacio y fíjate en tres cosas: qué hace, en qué punto lo hace y qué se oye. Un roce siempre a la misma altura no es lo mismo que un ruido seco arriba, y una cinta que sale floja no tiene nada que ver con una que va dura. Con eso y con el tipo de accionamiento ya se puede acotar la avería a una o dos piezas.
Elige abajo cómo subes tu persiana y qué hace. El diagnóstico te dice las causas probables en orden, una comprobación que puedes hacer sin herramientas, si el arreglo es para ti o para un técnico y en qué apartado de esta guía se explica. Si quieres ponerle nombre a cada pieza antes de seguir, las tienes todas en las partes de una persiana.
Diagnóstico de tu persiana
Lo más probable
Cinta suelta de la polea
Al tirar, la cinta sale entera y no notas el peso del paño.
Polea suelta o partida
Notas un clac en el cajón y la polea gira sin arrastrar el eje.
Cinta rota dentro del cajón
El trozo que asoma termina en un corte deshilachado.
Compruébalo tú
Tira despacio de la cinta con la persiana bajada. Si sale sin resistencia ninguna, el fallo está arriba, en la polea; si sale y luego se frena, mira el recogedor.
Tú, con cuidadoCon la persiana bajada, escalera estable y el paño controlado.
Antes de tocar nada: la regla de la persiana bajada
Una persiana subida guarda mucha energía. El paño entero cuelga de los flejes y está enrollado en el eje, y el recogedor mantiene la cinta tensa con su muelle. Si en ese estado sueltas una polea, un fleje o un soporte, el paño baja de golpe por su propio peso, y puede salirse de las guías por fuera de la ventana. Por eso la primera regla es bajar la persiana del todo antes de abrir el cajón: el paño descansa en el alféizar y el eje queda casi sin carga.
La segunda es saber cuánto pesa lo que vas a manejar. Un paño de PVC ronda los 4 kg por metro cuadrado, uno de aluminio con espuma pesa algo más y uno de aluminio extrusionado, el de las persianas de seguridad, varias veces más. Una ventana de dormitorio de 1,2 por 1,4 metros en PVC se maneja bien entre dos manos; un balcón de 2 por 2,3 metros, sobre todo si es de aluminio, ya no es trabajo para una persona sola subida a una escalera.
La tercera es mirar de qué está hecho el cajón. En muchos edificios de Madrid levantados antes de 2002, año en que entró en vigor la prohibición del amianto en España, hay cajones de persiana y tapas de fibrocemento: una placa gris, dura y algo fibrosa en el canto. Mientras está entera y no se toca no suelta fibras, pero no se corta, no se lija y no se taladra. Retirarla es trabajo de una empresa inscrita en el registro de empresas con riesgo por amianto.
Cómo abrir el cajón de la persiana
Tú, con cuidado
10 a 20 minutos
Necesitas: destornillador plano y de estrella, cúter, linterna, escalera de tijera
Casi todas las averías se confirman con la tapa fuera. En los pisos de Madrid lo más común es el cajón de obra, un hueco en el muro sobre la ventana con la tapa o registro hacia el interior, atornillada, encajada a presión o, en las casas antiguas, tapada con varias capas de pintura. El cajón compacto de aluminio se abre por debajo o por delante, quitando una tapa de clip. Si tu cajón solo se abre desde la fachada, la avería ya no es para resolverla desde casa.
Baja la persiana del todo
Que el paño apoye en el alféizar. Si es motorizada, corta además la corriente de ese circuito en el cuadro eléctrico.
Localiza los tornillos o los clips
Suelen estar en el frente de la tapa, a veces escondidos bajo tapones o bajo la pintura. Si no ves ninguno, la tapa va encajada a presión.
Corta la pintura del contorno
Si la junta está sellada, pasa el cúter por todo el perímetro antes de hacer palanca. Así no arrancas yeso ni partes la tapa.
Retira la tapa sin forzarla
Haz palanca suave por una esquina con el destornillador plano, protegiendo la pared con un trapo, y sujeta la tapa con la otra mano para que no caiga.
Ilumina y mira antes de tocar
Con la linterna verás el eje, la polea con la cinta, los flejes y los dos soportes. Lo que está suelto, partido o fuera de su sitio suele verse a simple vista.
Nota de oficio
En pisos de los años 60 y 70 encontramos a menudo tapas con cuatro o cinco manos de pintura que nadie ha abierto en décadas. Merece la pena cortar con paciencia: una tapa partida al abrirla convierte un arreglo pequeño en tener que hacer una tapa nueva a medida.
La persiana no sube: tres averías distintas
Si la cinta sale floja y no levanta el paño, la transmisión se ha cortado arriba: la cinta se ha soltado de la polea, la polea se ha partido o se ha soltado del eje, o la cinta se ha roto dentro del cajón. Con la tapa fuera se distingue enseguida. Si la cinta está sana, se vuelve a fijar a la polea; si está deshilachada o rota, se cambia, como explicamos en la guía de la cinta de persiana rota. Una polea partida se sustituye por otra para el mismo diámetro de eje, normalmente de 40 o de 60 mm.
Si la cinta va muy dura y el paño apenas sube, el problema no está en la cinta sino en el recorrido del paño: guías torcidas o sucias, lamas combadas que rozan o un eje que se ha salido de uno de sus soportes. No tires con más fuerza. Ve al apartado siguiente y revisa las guías antes de abrir el cajón.
Si la persiana se ha quedado subida y no baja, casi siempre el paño se ha metido entero en el cajón porque la lama final ha perdido sus topes, las dos piezas que la frenan en la boca del cajón. Para sacarla hay que abrir la tapa, desenrollar el paño a mano con cuidado, volver a meter la lama final en las guías y, sobre todo, reponer los topes, porque sin ellos volverá a pasar la próxima vez que alguien suba la persiana con fuerza.
Con la persiana bajada, localiza el extremo de la cinta
Debe estar sujeto a la polea con un clip, una ranura o un par de vueltas apretadas. Si se ha soltado, verás la cinta suelta en el fondo del cajón.
Comprueba que la polea arrastra el eje
Gírala con la mano: si gira y el eje no, la polea se ha soltado o se ha partido su encaje octogonal.
Fija de nuevo la cinta
Engánchala a la polea en el sentido correcto, de modo que al tirar hacia abajo la polea gire para enrollar el paño, y dale las vueltas necesarias para que no quede floja.
Prueba sin cerrar la tapa
Sube la persiana un palmo y bájala, mirando que la cinta se enrolla centrada en la polea y que entra recta por la guía de entrada.
La persiana no baja o se atasca a media altura
Tú, con cuidado
15 a 30 minutos para revisar y limpiar guías
Necesitas: linterna, metro, aspirador con boquilla estrecha, cepillo suave
Una persiana que se frena a media altura casi siempre tiene el paño atrapado en las guías. Hay tres sospechosos. El primero son las lamas de PVC combadas: con el sol de la tarde en fachadas a sur y poniente, el PVC, sobre todo el oscuro, se abomba, pierde anchura útil y roza contra el canto de la guía. El segundo es una guía abierta o abollada en un punto, por un golpe o por un paño que subió torcido. El tercero es la suciedad endurecida: si alguien engrasó las guías en su día, la grasa ha atrapado años de polvo y se ha convertido en una pasta que frena las lamas.
Para distinguirlos, baja la persiana muy despacio y fíjate en qué pasa justo cuando se frena. Si siempre se atasca la misma lama, el problema es esa lama. Si se atasca siempre a la misma altura, sea cual sea la lama que pasa, es la guía. Después mide con un metro la distancia entre las dos guías arriba, en medio y abajo: si cambia más de unos milímetros, una de ellas se ha abierto.
Lo que sí puedes hacer tú es limpiar las guías en seco, de arriba abajo, con el aspirador y un cepillo suave; en cómo limpiar persianas tienes cómo hacerlo sin estropear las felpas. Enderezar una guía de aluminio o cambiar lamas combadas ya es trabajo de cambio de lamas. Y si la persiana baja ladeada, en persiana torcida o que baja sola separamos guía, lama final y flejes con más detalle.
Nota de oficio
En verano, buena parte de las persianas atascadas que vemos en Madrid no tienen ninguna pieza rota: son lamas de PVC combadas por el sol de poniente. Si en tu fachada da el sol de lleno por la tarde y la persiana empezó a rozar en julio, mira las lamas antes que el mecanismo. Lo explicamos en lamas de PVC deformadas por el calor.
Baja sola o no se queda a la altura
Trabajo de técnico
Si dejas la persiana a media altura y al rato ha bajado, o en cuanto sueltas la cinta empieza a desenrollarse, el freno no retiene. Dónde está ese freno depende del accionamiento. En la persiana de cinta, es el freno del recogedor, que con los años deja de agarrar. En la de manivela, son los engranajes de la máquina, que al gastarse dejan de retener y el peso del paño los hace girar hacia atrás. En la motorizada, es el freno del propio motor, que va dentro del eje.
En los tres casos el arreglo es cambiar la pieza entera: el recogedor por otro del mismo tamaño de caja, la máquina por otra compatible con el eje y la varilla, o el motor por uno con fuerza suficiente para el peso del paño. No hay ajuste fiable de un freno gastado. Mientras tanto, no dejes la persiana a media altura: bájala del todo, que es la posición en la que no puede caer.
Persiana descolgada o torcida: cambiar los flejes
Tú, con cuidado
30 a 45 minutos en una ventana normal
Necesitas: flejes nuevos del mismo tipo, destornillador, linterna, escalera de tijera, una segunda persona en paños grandes
Cuando una parte del paño ya no sube con el eje, o la persiana se enrolla torcida y baja ladeada, lo normal es que se haya roto o soltado uno de los flejes, también llamados tirantes: las pletinas que se enganchan por un lado a la primera lama y por el otro al eje. Con los años el metal fatiga y el plástico se reseca, y el enganche cede. Un paño normal lleva varios repartidos a lo ancho; si se rompe uno, los demás cargan con todo y suelen ir detrás.
Es de los arreglos que más gente hace en casa, siempre que la persiana sea de tamaño normal y el cajón se abra por dentro. Lleva una muestra del fleje roto para comprar el mismo tipo: los hay de varios largos, flexibles o rígidos, y para eje de 40 o de 60 mm.
Baja la persiana del todo y abre el cajón
El paño debe apoyar en el alféizar para que los flejes queden sin carga.
Sujeta la primera lama
Asegúrala para que no se escape hacia la guía mientras trabajas, por ejemplo sujetándola al eje con una brida o con la mano de la segunda persona.
Cambia los flejes de uno en uno
Suelta el roto de la lama y del eje y engancha el nuevo en la misma posición. Nunca sueltes todos a la vez.
Repártelos por igual
Todos deben tirar a la vez. Si uno queda más corto o más largo, el paño subirá torcido otra vez.
Prueba con la tapa abierta
Sube y baja varias veces mirando que el paño sube recto y que los flejes se enrollan planos, sin montarse unos sobre otros.

La cinta se ha roto o se deshilacha
Tú, con cuidado
30 a 60 minutos
Necesitas: cinta nueva del mismo ancho, destornillador, linterna
La cinta casi nunca se rompe por vieja: se rompe porque algo la corta. El sitio donde empieza el deshilachado dice qué pieza tiene la culpa. Si el desgaste está en el tramo que entra en la pared, la guía de entrada o pasacintas ha perdido sus rodillos y la cinta roza contra el canto del ladrillo. Si está en un borde a todo lo largo, la polea está desalineada o es más estrecha que la cinta. Si la cinta está rígida y descolorida junto a la ventana, la ha resecado el sol.
Cambiar la cinta en una persiana de tamaño normal es asequible para un aficionado, pero tiene un paso delicado: el extremo inferior va enganchado al recogedor, cuyo muelle está tensado. Lo explicamos paso a paso en cinta de persiana rota. Mide el ancho de la cinta vieja antes de comprar, porque la más común es la de 22 mm y una cinta más ancha que la polea roza y se deshilacha en semanas.
Nota de oficio
Cuando nos llaman porque la cinta se ha roto por tercera vez, casi nunca el problema es la cinta: es una guía de entrada sin rodillos que la va cortando. Cambiar solo la cinta es pagar el mismo arreglo cada año.
El recogedor no recoge la cinta
Trabajo de técnico
El recogedor es la caja empotrada bajo la ventana, o atornillada a la jamba, que enrolla la cinta con un muelle en espiral y la retiene con un freno. Cuando la cinta se queda colgando, se recoge a medias o con tirones, el muelle ha perdido fuerza. Un muelle cansado no se recupera ni se tensa de forma fiable, así que se cambia el recogedor entero por uno del mismo tamaño de caja, para que entre en el hueco de la pared sin hacer obra.
Al cambiarlo se revisa la cinta y la guía de entrada: montar una cinta gastada en un recogedor nuevo obliga a abrirlo otra vez al poco tiempo. Es el trabajo que hacemos en el cambio de cinta y recogedor.

La manivela gira en vacío o va muy dura
Tú, con cuidado
Necesitas: destornillador, alicates
En la persiana de manivela no hay cinta ni recogedor. La manivela se engancha a una rótula que mueve una varilla; la varilla atraviesa el muro y entra en la máquina, una caja de engranajes en el extremo del eje que reduce el giro y, además, retiene el paño cuando dejas de girar.
Si la manivela gira en vacío, mira la varilla que sale de la pared mientras giras. Si la varilla no gira, el fallo está en la unión: se ha soltado el pasador o la rótula se ha desgastado, y eso se recoloca o se cambia sin abrir el cajón. Si la varilla gira pero el paño no se mueve, los engranajes de la máquina están gastados y hay que cambiarla, lo que exige abrir el cajón y desacoplar el eje. Si la manivela va muy dura, no fuerces la máquina: el problema suele estar en las guías o en lamas que rozan.

La persiana con motor no responde
Trabajo de técnico
Antes de pensar en el motor, descarta lo sencillo en este orden: que no haya saltado el diferencial o el magnetotérmico de ese circuito, que el pulsador funcione en las dos direcciones y, si va con mando, que las pilas estén bien. Si has subido y bajado varias veces seguidas, espera: los motores tubulares llevan una protección térmica que los detiene cuando se calientan y los deja funcionar de nuevo al enfriarse.
Si el motor zumba pero el paño no se mueve, deja de pulsar. Puede ser un final de carrera desajustado, un paño bloqueado por lamas combadas o guías torcidas, o un motor sin fuerza para el peso que mueve, y insistir empeora cualquiera de los tres. El diagnóstico completo está en persiana eléctrica que no sube, y la reparación, en nuestra reparación de persianas eléctricas.
¿Arreglar o cambiar la persiana?
La mayoría de las averías se arreglan cambiando una sola pieza, y no hace falta cambiar la persiana por una cinta, un fleje o un recogedor. Pero hay situaciones en las que seguir reparando sale peor que renovar el paño o la persiana entera:
- Las lamas de PVC están combadas en buena parte del paño, no en dos o tres: cambiarlas sueltas no termina con el roce.
- El PVC está amarillo, quebradizo y se raja al tocarlo: es plástico al final de su vida.
- El eje está combado por el centro o es demasiado fino para un paño que pesa mucho.
- Ya es la segunda o tercera avería grande en poco tiempo y el modelo de lama no se fabrica.
- El cajón de obra no tiene aislamiento y por él entra frío, calor y ruido: es buen momento para resolverlo junto con la persiana.
Nota de oficio
Lo honrado es decirlo en la visita: si una persiana se arregla con una pieza, se arregla, y si no compensa, te lo explicamos con el cajón abierto delante. En las fachadas más expuestas de Madrid, cuando ya hay que cambiar lamas, muchas veces conviene pasar a lama de aluminio con espuma, que aguanta mejor el sol, y aprovechar para motorizarla si es grande y se usa a diario.
Resumen: síntoma, pieza y quién lo arregla
Esta tabla recoge todo lo anterior en una sola vista, para tenerla a mano la próxima vez que algo falle.
Averías de persiana: qué pieza falla y quién lo arregla
| Síntoma | Pieza que suele fallar | ¿Lo haces tú? | Qué hacer |
|---|---|---|---|
| No sube y la cinta sale floja | Cinta suelta de la polea o polea partida | Con cuidado | Abrir el cajón y fijar la cinta o cambiar la polea |
| Va muy dura | Lamas que rozan, guía torcida o eje salido | Revisar y limpiar guías | No forzar; revisar guías y lamas |
| Se ha quedado arriba | Lama final sin topes dentro del cajón | Con cuidado | Sacar la lama final y reponer los topes |
| Se atasca a media altura | Lama combada o guía abierta | Limpiar guías sí; lo demás, no | Cambiar lamas o enderezar la guía |
| Baja sola | Freno del recogedor, máquina o motor | No | Cambiar la pieza entera |
| Cuelga torcida | Fleje roto | Con cuidado, en paños normales | Cambiar los flejes de uno en uno |
| La cinta no se recoge | Muelle del recogedor agotado | No | Cambiar el recogedor |
| La cinta se deshilacha | Guía de entrada rota o polea desalineada | Con cuidado | Cambiar cinta y la pieza que la corta |
| La manivela gira en vacío | Rótula o pasador; si no, engranajes | La unión sí; la máquina, no | Recolocar la unión o cambiar la máquina |
| El motor zumba y no sube | Final de carrera, paño bloqueado o motor | No | Dejar de pulsar y pedir revisión |
Si la persiana ha caído de golpe o ha quedado desencajada a media altura, no la uses hasta revisarla y evita que alguien pase por debajo en el exterior.
Qué determina el precio de arreglar una persiana
Arreglar una persiana puede ser recolocar un fleje o cambiar medio paño, así que un precio cerrado sin ver el cajón es una apuesta. Nosotros diagnosticamos primero, con la tapa fuera, y damos el presupuesto por escrito antes de empezar. Lo que más pesa es esto:
- La pieza: una cinta o un fleje no son lo mismo que un recogedor, una máquina de manivela, un tramo de guía o un motor.
- El acceso: un cajón de obra a altura normal se trabaja cómodo; un compacto que solo se abre desde fuera o una ventana muy alta piden más medios.
- El tamaño y el material del paño: un paño grande o de aluminio extrusionado necesita más manos y piezas preparadas para ese peso.
- Las lamas: cuántas hay que cambiar, de qué material y si el modelo sigue en el mercado.
- La causa de fondo: si una cinta se rompe por una guía de entrada rota, se arreglan las dos para que no vuelva a pasar.
- Cuántas persianas son: varias con el mismo problema se resuelven en la misma visita.
Nota de oficio
En nuestra reparación de persianas en Madrid abrimos el cajón, te enseñamos qué falla y por qué, y te damos el precio por escrito antes de tocar nada, con garantía del trabajo también por escrito.
Errores que vemos a menudo
Echar aceite o grasa en las guías
Al principio la persiana corre mejor, pero la grasa atrapa el polvo y en unos meses forma una pasta que frena el paño y destroza las felpas. Las guías se limpian en seco y, si acaso, con muy poco lubricante seco de silicona.
Tirar más fuerte de una cinta que va dura
La dureza la causa el paño, no la cinta. El tirón termina de romper la cinta por el tramo que ya estaba gastado, y el roce sigue ahí.
Abrir el cajón con la persiana subida
El paño cuelga entero de los flejes. Al soltar una pieza, cae de golpe y puede salirse de las guías hacia la calle.
Abrir el recogedor para tensar el muelle
El muelle está tensado y salta. Además, un muelle cansado no recupera la fuerza: hay que cambiar el recogedor entero.
Cambiar la cinta sin mirar la guía de entrada
Si la cinta se rompió por roce, la nueva se romperá por el mismo sitio. La pieza que corta la cinta se cambia a la vez.
Comprar el recogedor sin medir el hueco
Los recogedores de empotrar tienen tamaños de caja distintos. Uno más grande obliga a picar la pared; uno más pequeño queda flojo en el hueco.
Insistir con el pulsador cuando el motor zumba
Si el paño está bloqueado, cada pulsación fuerza el motor y el final de carrera. Lo prudente es parar y revisar.
Preguntas frecuentes
¿Qué hacer si la persiana no sube?
Baja la persiana del todo si puedes y abre el cajón. Si la cinta sale floja, se ha soltado de la polea o la polea ya no arrastra el eje. Si la cinta va dura, el problema está en las guías o en lamas que rozan, y tirar más fuerte solo rompe la cinta. Si se ha quedado arriba, la lama final ha perdido los topes y el paño está dentro del cajón.
¿Cuánto cobran por reparar una persiana?
Depende de la pieza que falla, del acceso al cajón, del tamaño y el material del paño y de si hay que cambiar lamas o un motor. Lo serio es abrir el cajón, diagnosticar y dar un presupuesto por escrito antes de empezar. Desconfía de un precio cerrado dado sin ver la persiana.
¿Cómo cambiar el tirante de una persiana?
Con la persiana bajada del todo, abre el cajón, sujeta la primera lama, suelta el tirante o fleje roto de la lama y del eje y engancha uno nuevo del mismo tipo en la misma posición. Cámbialos de uno en uno, nunca todos a la vez, y comprueba al final que el paño sube recto.
¿Por qué mi persiana baja sola?
Porque el freno que la retiene se ha gastado: el del recogedor en las persianas de cinta, los engranajes de la máquina en las de manivela o el freno del motor en las eléctricas. No se ajusta de forma fiable; se cambia la pieza. Mientras tanto, deja la persiana bajada del todo.
¿Cómo arreglar el mecanismo recogedor de una persiana?
Si la cinta no se recoge o la persiana baja sola, el muelle o el freno del recogedor han fallado, y lo fiable es cambiar el recogedor entero por uno del mismo tamaño de caja. El muelle tiene tensión, así que abrirlo sin conocer el mecanismo es arriesgado. Aprovechando el cambio, conviene revisar la cinta y la guía de entrada.
¿Se puede arreglar una persiana sin desmontarla?
Algunas cosas sí: limpiar las guías en seco, comprobar si una lama se ha salido de la guía o recolocar la unión de la manivela con la varilla. Casi todo lo demás, como fijar la cinta a la polea, cambiar flejes o sacar la lama final del cajón, exige abrir la tapa del cajón, aunque no desmontar la persiana entera.
¿Se puede engrasar una persiana para que suba mejor?
Las guías no se engrasan: la grasa y el aceite atrapan polvo y acaban frenando el paño. Se limpian en seco y, si siguen rozando, se aplica muy poco lubricante seco de silicona. Si la persiana va dura después de limpiar, la causa está en lamas combadas, una guía torcida o el eje, no en la falta de grasa.
Fuentes y normativa
- Orden de 7 de diciembre de 2001 (BOE núm. 299) . Prohíbe en España la utilización, producción y comercialización de las fibras de amianto y de los productos que las contengan.
- Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo . Disposiciones mínimas de seguridad y salud en los trabajos con riesgo de exposición al amianto, incluida la retirada de materiales que lo contienen.
- Real Decreto 842/2002, Reglamento electrotécnico para baja tensión . Marco de las instalaciones eléctricas de baja tensión, como la línea que alimenta el motor y el pulsador de una persiana.
- INSST, NTP 239: Escaleras manuales . Riesgos y normas de uso de las escaleras de mano, aplicables a cualquier trabajo en el cajón de una persiana.
- UNE-EN 13659, Persianas: requisitos de prestaciones, incluida la seguridad. Norma europea de producto para las persianas exteriores, publicada en España por UNE.
Revisada el . Si ves un dato desactualizado, escríbenos y lo corregimos.
